Sunday, July 22, 2012

La odisea de tener un negocio en Cuba

La odisea de tener un negocio en Cuba

Comunismo y cambio. 387.000 cubanos trabajan por su cuenta, entre 11
millones. El gobierno quiere 240.000 empleos privados más, pero solo
24.000 sacaron licencias. Mayoría con escasas ganancias

LA HABANA | THE NEW YORK TIMES

Casi dos años después de la revisión económica que hizo el gobierno de
Cuba con la finalidad de recortar las nóminas de funcionarios públicos y
robustecer la empresa privada, las reformas se enlentecieron.

El ritmo es tan lento que muchos en Cuba cuestionan la voluntad del
envejecido liderazgo -o su capacidad- para reestructurar uno de los
últimos sistemas comunistas del mundo y pasar casi la mitad de la
producción de la isla a manos privadas.

Quienes esperaban medidas que crearan aún más oportunidades para los
negocios privados, recibieron la noticia opuesta, en la última semana,
cuando se difundió la novedad de una decisión del gobierno, muy poco
publicitada, de aplicar fuertes aranceles a las importaciones informales
de mercaderías que provienen de Miami y otros orígenes, las que
constituyen el motor de muchos nuevos negocios.

"Esa medida puede tener enorme impacto", dijo Emilio Morales, presidente
del Grupo Consultor Habana, con sede en Miami, quien indicó que los
comercios que son propiedad del Estado en Cuba estaban perdiendo sus
negocios ante los vendedores callejeros. "Eso muestra que el Estado no
se encuentra preparado para competir con el sector privado".

Después que el gobierno cubano comenzó a permitir que los ciudadanos
abrieran negocios privados a fines de 2010, casi 250.000 personas
optaron por trabajar por cuenta propia, abriendo restaurantes, bares e
improvisados comercios, conduciendo taxis y reparando teléfonos
celulares. En conjunto con los que aprovecharon un experimento anterior
de privatización en la década de los años `90, alrededor de 387.000
cubanos, de una población de alrededor de 11 millones de habitantes,
ahora trabajan por su cuenta. Los cubanos también están negociando, en
privado, viviendas y autos, por primera vez en 50 años.

A medida que el sector privado creció, también lo hizo la inundación de
bienes que entran a Cuba todos los días en maletas y bolsos de mano,
principalmente desde Panamá, Ecuador, Estados Unidos y España.
Meta: tener 40% de economía privada

Sin acceso a un mercado mayorista, los cubanos buscan amigos, parientes
y las llamadas mulas para obtener de todo, desde alimentos hasta
baratijas e iPhones. Ese comercio paralelo se ha disparado a más de US$
1.000 millones anuales, estima Morales, desde que el gobierno del
presidente Barack Obama comenzó a aflojar las restricciones sobre los
viajes y remesas, en 2009.

Yunilka Barrios, quien vende lentes de sol, accesorios para el cabello,
esmalte para uñas y sostener de brillantes colores, en una sucia y
estrecha entrada, expresó su alarma ante la perspectiva de que se
aplique una tasa del 100% a las importaciones informales, que el
gobierno anunció tendrá vigencia desde septiembre. "Parece que todo se
estrecha", dijo.

DIFICULTADES. Economistas, gente de negocios y diplomáticos consideran
que el presidente Raúl Castro está dando pasos cuidadosos, debido a la
resistencia de funcionarios de nivel medio que son renuentes a perder
sus beneficios y de jerarcas conservadores que están nerviosos ante el
impacto social y político que puede tener una apertura.

El líder cubano, quien ha jurado apartarse de las "terapias de choque"
que terminaron con la Unión Soviética, dijo en un discurso que pronunció
en diciembre, que el gobierno avanzaría "sin prisa ni improvisación y
trabajará para superar los esquemas de pensamiento antiguos y
dogmáticos, así como corregirá cualquier error a tiempo".

Sin embargo, el ritmo del cambio ha sido demasiado lento para personas
como Yele López de la Paz, quien se fundió debido a la competencia,
falta de experiencia y escasos márgenes de ganancia. Abrió un bar en su
cuadra, en julio de 2011, y tuvo una ganancia de US$ 100 en el primer
mes, vendiendo pizzas, jugo de mangos cultivados por su madre en el
fondo de su casa, y chicles que le envió su abuela desde Miami. Después,
abrieron otros tres bares en las cercanías y cuando de la Paz cerró, en
noviembre, llevaba a su casa un dólar por día. "Invertía mucho dinero y
tiempo, pero no ganaba", dijo con tono de frustración.

Si se tiene en cuenta la falta de avances, el compromiso que asumió el
gobierno en abril de pasar el 40% de la producción del país al sector no
estatal en cinco años es cada vez menos plausible, señalan los expertos.

"Al ritmo al que van, no hay manera que lleguen a esa meta", indicó
Carmelo Mesa Lago, un profesor emérito de la Universidad de Pittsburgh,
oriundo de Cuba.

En algunas provincias, el gobierno está traspasando pequeños negocios
del Estado, incluyendo bares y talleres de reparación de relojes, a los
empleados. Levantó un tope de US$ 4.00 sobre el valor de los contratos
entre organismos del Estado y los ciudadanos y está subcontratando
trabajos, como los de construcción, a operadores independientes.

En noviembre último, las autoridades acordaron extender los
arrendamientos a los agricultores que cultivan tierras del Estado y
permitirles afincarse allí, aunque las normas todavía no fueron difundidas.

"Es la primera vez desde las décadas de los `70 y `80 que el país tiene
un plan y es la primera vez que existe disciplina para implementar la
estrategia", señaló Rafael Bentancourt, un economista que reside en La
Habana.

Pero, algunos dicen que esa mesura choca con las necesidades urgentes de
los cubanos. Orlando Marquez Hidalgo, editor de la revista católica
Palabra Nueva, dijo en fecha reciente que crecería el "descontento y
frustración" de los trabajadores despedidos del sector público si
fracasaran en su intento de encontrar otro empleo, así como "el número
de personas disidentes o que desean irse. El tiempo es vital".

El gobierno apunta a reducir las nóminas de funcionarios estatales en
170.000, en el corriente año, y agregar 240.000 empleso en el sector
privado, lo que constituye una meta difícil, teniendo en cuenta que
apenas 24.000 cubanos obtuvieron licencias para trabajar por su cuenta,
en los cinco primeros meses de este año.

El vicepresidente del Consejo de Estado, Esteban Lazo Hernández, dijo en
abril último que la producción del sector privado crecería a entre 40% y
45% del Producto Interno Bruto (PIB) en cinco años. En la actualidad se
sitúa en 5%.

GANANCIAS. Pero, no todos los emprendedores enfrentan dificultades.
Algunos restaurantes y servicios de taxis obtienen ganancias. Carlos
Saladrigas, un empresario cubano-estadounidense, comentó durante una
visita a La Habana, en marzo, que sabía de personas que "están ganando
mucho dinero, aún medido por estándares estadounidenses".

Una docena de emprendedores cubanos dijeron que ganan más dinero que si
fueran empleados del sector público. Sin embargo, los suministros de los
comercios minoristas del Estado no son confiables y resultan caros, por
lo que, con frecuencia, usan el mercado negro para reducir los costos.

El propietario de un bar, quien pidió no ser identificado porque
describía una actividad ilegal, señaló que compraba los panes para las
hamburguesas en la puerta de atrás de una panadería estatal y las
hamburguesas a un amigo que se apropia furtivamente de carne picada del
lugar donde trabaja.

EXIGENCIAS. Un hombre que vende elementos de ferretería, dijo que la
mayoría proviene de "Roberto", un eufemismo que usan los cubanos para
denominar los bienes robados.

En el caso de Amarilis Albite Cabezas, estudiante de contabilidad, de 23
años, quien tiene un bar en su hogar, en un suburbio de La Habana,
estimó que las restricciones surgen de la continua desconfianza en la
riqueza individual. "No han organizado bien las cosas", sostuvo Albite,
quien desistió de intentar obtener un crédito bancario de US$ 700 para
comprar una heladera, debido a que le pidieron dos garantías, cada una
de las cuales debería depositar el monto total del bien adquirido como
respaldo hasta que ella reintegrara la totalidad del monto.

"Abrieron estos negocios para que la gente pueda sobrevivir y para poder
sobrevivir ellos mismos", agregó. "No creo que nadie se esté haciendo
rico. Eso sería, no lo sé, capitalismo".
LAS CIFRAS
3,4

Es el porcentaje que crecerá la economía de Cuba en 2012, estima el
gobierno.
120

Son los millones de dólares, en que reducirá la importación de alimentos
este año.
PESOS PARA BAJAR EL ESTADO
1.El impulso al empleo privado

Desde fines de 2010, se permite abrir negocios y trabajar de manera
independiente en diversos sectores como restaurantes, bares, taxis,
peluquerías, reparaciones sanitarias y de telefonía celular, entre
otros. También por primera vez en 50 años de revolución, se autoriza la
venta de inmuebles y de autos.
2.Menos empleos en el Estado

Cuba avanza en la supresión de 500.000 empleos públicos, en 5 años y de
un millón, en 10 años. Unos 387.000 cubanos trabajan por su cuenta. El
número sigue creciendo.
3.Un comercio que es millonario

Se ha generado una inundación de bienes que traen del exterior los
ciudadanos a los que se autoriza a viajar. Ese comercio paralelo suma
US$ 1.000 millones.
4.Actividades se diversifican

180 actividades fueron abiertas al sector privado y en 83, los nuevos
empresarios pueden contratar personal.
5.Suministro de alimentos

Se autorizó a 422 cooperativas formadas por campesinos privados a firmar
contratos para realizar el suministro de frutas, vegetales y viandas a
hoteles y centros estatales de turismo. Están vigentes 45 contratos.
El País Digital

http://www.elpais.com.uy/120722/pinter-653181/americalatina/la-odisea-de-tener-un-negocio-en-cuba/

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