Wednesday, February 22, 2017

Regulaciones del transporte privado 'de pifia en pifia'

Regulaciones del transporte privado: 'de pifia en pifia'
JORGE ENRIQUE RODRÍGUEZ | La Habana | 22 de Febrero de 2017 - 14:55 CET.

"El Gobierno no mejoró nada la transportación de pasajeros con la
imposición de precios máximos a los boteros porque las tarifas, para
mucha gente, lejos de bajar subieron", critica un delegado del Poder
Popular del habanero Reparto Eléctrico, en Arroyo Naranjo.

"Tengo una impotencia tremenda, el Gobierno va de pifia en pifia en este
asunto de regular a los boteros. No se solucionó absolutamente nada,
sino que tenemos que pagar más y la molestia de la gente es desatendida
y amenaza con armar una crisis", cuestiona el delegado.

La Dirección General de Transporte en La Habana, según el Acuerdo
185/2016 del Consejo de la Administración Provincial (CAP), obligó a
trabajadores del sector privado con licencia de "operación del
transporte" a fijar "precios referenciales máximos" para 30 rutas. Sin
embargo, el diseño de estas rutas, hecho por el Gobierno según su
criterio, ha perjudicado a algunas zonas capitalinas.

"Los que vivimos en Mantilla, Reparto Eléctrico y Parcelación Moderna,
pagamos toda la vida 10 pesos hasta la Víbora y 20 pesos hasta El Vedado
o La Habana Vieja", explica Aleida Suárez, vecina de Párraga.

"Al no estar incluidas estas barriadas dentro de las rutas establecidas
por el Estado, los boteros nos cobran ahora los cinco pesos extras por
el recorrido hasta La Palma, donde inician los itinerarios impuestos. Es
decir, que donde antes pagábamos cinco, 10 y 20 pesos, ahora pagamos 10,
15 y 25 respectivamente. Me preguntó si algún funcionario sesudo del
Gobierno entiende esto como una mejora".

El panorama en horarios picos muestra que las medidas adoptadas por "las
máximas autoridades en el territorio para solucionar las
irregularidades" del transporte privado, además de tener entre sus
consecuencias "la bronca entre cubanos", también "afecta el tiempo de la
gente", se queja la abogada Rosario Carmenate.

"Ahora es imposible abordar un almendrón en los tramos intermedios y en
las piqueras las colas suelen ser de campeonato. Empleas más de una hora
esperando un transporte por el cual debes pagar nueve pesos más que por
una ruta estatal. Todos hablan de dinero, pero también es importante el
tiempo que malgastas en moverte de un lugar a otro".

Carmenate afirma que tiene clientes en territorios que no se incluyeron
en las rutas que impuso el Gobierno y, por tanto, "cada uno de estos
recorridos me obliga a desembolsar cinco pesos extra".

Los ciudadanos entrevistados declararon además que el teléfono (18820),
dispuesto por la Dirección General de Transporte para quejas o denuncias
de la población, no es atendido "ni con la frecuencia ni con la
prontitud" que anunció el Gobierno en los medios de prensa estatales.

Entre acoso y prohibiciones

Fuentes consultadas en el CAP afirman que "más del 98 por ciento de las
violaciones o irregularidades cometidas por los boteros" son detectadas
en "las acciones de control" y no por denuncias de clientes.

"Esa es la verdad que deberían asumir en el periódico: que todo este
brete y todo este traqueteo es fruto del despotismo del Gobierno con
todo aquel que tiene un negocio particular", dice Javier Salinas, chofer
privado que cubre el recorrido Terminal de Ómnibus Nacional-Santa Clara.

"La licencia de operación del transporte es nacional y es una sola para
todos. Sin embargo, restringen la circulación de los boteros que residen
en provincias hacia La Habana".

Alexis Sarmiento, quien realiza el itinerario La Habana-Cienfuegos
agrega: "Nosotros respetamos las piqueras de turismo, como Vía Azul y
los aeropuertos internacionales, pero tampoco nos dejan hacer piquera en
las terminales de ómnibus".

"Por ejemplo, aquí en esta terminal el derecho a parqueo es solo para
Pinar del Río y Cubataxi. Nos sancionan con multas de entre 500 y 1.500
pesos sin importar que tengas la licencia".

Las limitaciones a la circulación de los boteros dentro de La Habana han
afectado a los transportistas de Quivicán y Bejucal, en provincia
Mayabeque. Prohibiciones que resultaron también en daño directo a los
residentes de estos territorios.

"Ahora, además de que pago el doble por un itinerario, se me afecta mi
tiempo", dijo Lázaro Pérez, quien administra una cafetería en el poblado
de Quivicán.

"Aquí las TRD no están abastecidas y tengo que ir a buscar los productos
a La Habana. Mi recorrido habitual era directo, pero ahora ningún botero
de estas zonas quiere asumir el riesgo de llegar más allá de Santiago de
las Vegas".

"Como primera medida nos quitan la chapa del carro y nos ponen una multa
de 1.000 pesos", dijo Alexander, chofer privado en Bejucal.

"Estamos 'mosqueados' en estas zonas, apenas sin carreras. Casi nadie se
arriesga porque la segunda 'medida' es retirarte la licencia o
decomisarte el carro. No tienen en cuenta que más de la mitad de la
gente aquí se mueven hacia La Habana, donde único puedes conseguir o
comprar las cosas básicas que necesitas".

"Toda esta tragedia nos limita a todos por igual: a los boteros y al
pueblo", concluyó.

Source: Regulaciones del transporte privado: 'de pifia en pifia' |
Diario de Cuba - http://www.diariodecuba.com/cuba/1487771759_29154.html

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