Thursday, May 12, 2016

La quimera de Obama de los emprendedores privados

La quimera de Obama de los emprendedores privados
mayo 11, 2016 6:39 am por Paulino Alfonso Estévez

Lawton, La Habana, Paulino Alfonso (PD) Pareció un chiste el discurso
del presidente Obama ante los seleccionados emprendedores privados que
le presentó el régimen durante su visita a La Habana el pasado mes de marzo.

De muy poco sirvió a los emprendedores cubanos, los de verdad, los que
no fueron invitados, aquella puesta en escena que incluyó hasta a una
funcionaria gubernamental disfrazada de cuentapropista.

Obama, cual si estuviera en campaña electoral, ofreció a los
emprendedores privados cualquier tipo de ayuda material que necesitaran.

En la realidad, todo es bien diferente a como supone Obama.

El surgimiento de esta nueva clase, la de los pequeños propietarios,
responde a una planificación concebida por Fidel Castro y que fue
aplicada de forma extraoficial en varias épocas. Su más reciente versión
tiene los visos de legalidad requeridos para que resulte creíble ante
los cándidos capitalistas yanquis.

No olviden que para el régimen castrista, la propiedad, siempre que no
sea estatal, es un delito. La economía no puede depender del esfuerzo
individual de cada persona que se lo proponga, sino que el trabajo y sus
frutos, así como su distribución, deben tener un solo patrón: el Estado.

Según el wishful thinking de Obama, a través del intercambio directo con
proveedores norteamericanos, los cuentapropistas pudieran solucionar el
mayor de los impedimentos que frenan su progreso: la falta de comercio
mayorista. Pero la existencia de este mercado mayorista, capaz de
propiciar avances sustanciales en la calidad de los servicios a los
cuentapropistas y permitirles vender a precios mucho más bajos, es para
el castrismo un grave peligro.

En el año 2003, durante una de sus visitas a Cuba, Hugo Chávez le
propuso a Fidel Castro la instalación en Cuba de los mercados de
alimentos Mercal, y el dictador desestimó el ofrecimiento. En ellos se
compraría en divisas y todos sabemos que el castrismo no admite
competidores en el reparto del botín que representa la remesa de los
exiliados, que es de donde fundamentalmente salen las divisas para
comprar los alimentos.

Los cuentapropistas, como son llamados oficialmente, son acosados y
sometidos a controles draconianos por su condición de emprendedores
dentro de un sistema que es enemigo acérrimo de la iniciativa privada.

Baste remitirse al tema de los impuestos, que en el castrismo solo
benefician al régimen.

Mientras que en América Latina, los pequeños empresarios privados pagan
de impuestos un promedio del 27% de sus ingresos anuales, en Cuba están
obligados a pagar hasta el 50%. Estos ingresos representan la única vía
que tiene el régimen para pagar los salarios de policías, soldados,
médicos, enfermeras, maestros, además de los inútiles y corruptos
funcionarios estatales.

Tampoco parecen importarle mucho al presidente Raúl Castro las
recomendaciones de su amiga Alicia Bárcenas, directora de la CEPAL,
quien en su más reciente informe, urge a que los gobiernos estimulen la
implementación de políticas que promuevan la inversión pública y privada
y que mejore la situación de los pequeños negocios.

En realidad, mientras el régimen estrangula a los emprendedores
privados, exonera de impuestos a las incosteables empresas socialistas.

En el año 2014, amparándose en un subterfugio de la ley tributaria,
fueron liberadas en un 10% de impuestos entidades con pérdidas de cerca
de cuatro mil millones de pesos, entre ellas, el Ministerio de Turismo,
la Oficina del Historiador de La Habana, y los grupos Palco, Palmares y
Caracol.

Con tal de frenar el tímido crecimiento del sector privado, la dictadura
perfecciona los instrumentos impositivos y aplica los del sistema
capitalista. Para esto, no solo expertos españoles viajan a menudo a
Cuba para impartir clases a auditores castristas, sino que
también estos viajan a España para adiestrarse mediante un programa
financiado por la Unión Europea. El gobierno castrista solo utiliza los
instrumentos que le sirven para ampliar los impuestos al sector privado,
sin ni siquiera hablar de los derechos que tienen los emprendedores.

Pero a pesar de todo, desinformados y tratando de subsistir a cualquier
precio, los infelices emprendedores privados
continúan en la brega. Y el régimen los permitirá mientras le sean de
alguna utilidad.

palfonso44es@gmail.com

Source: La quimera de Obama de los emprendedores privados | Primavera
Digital -
http://primaveradigital.net/la-quimera-de-obama-de-los-emprendedores-privados/

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