Thursday, May 12, 2016

Turismo en Cuba cuando el rey está desnudo

Turismo en Cuba cuando el rey está desnudo
La infraestructura comienza a colapsar ante avalancha de turistas
Eugenio Yáñez, Miami | 12/05/2016 8:56 am

El pasado mes de agosto escribí aquí en CUBAENCUENTRO que el sector
turístico cubano padecía "serios problemas de marketing, mantenimiento,
abastecimientos, gestión hotelera, transporte, servicio al cliente,
aprovechamiento de capacidades y profesionalidad de los trabajadores".
Entonces pululaban en estas páginas esbirros digitales del castrismo
atiborrando de comentarios propagandísticos y estadísticas
inconsistentes a los lectores, y lanzaron contra mí diatribas e insultos
de todo tipo pretendiendo ridiculizarme, mientras aseguraban que el
turismo cubano era ya en esos momentos totalmente promisorio (como todos
los planes "revolucionarios").
Concluía aquel escrito mío señalando que habría que "observar los
resultados reales del turismo, para comprobar de nuevo que, mientras los
Castro estén en el poder, Cuba no puede esperar nada más que represión,
propaganda, falsedades, mediocridad, fracasos y promesas incumplidas".
Ocho meses después, ya es evidente que la infraestructura turística
tiembla como gelatina y el régimen tiene promesas y proyectos, pero no
soluciones. Aunque en el recién terminado congreso comunista decidieron
continuar apostando por la "empresa estatal socialista" para el
socialismo próspero y sustentable que yace al pie del arco iris, no les
ha quedado más remedio que apelar a los privados que tanto desprecian y
combaten, para que contribuyan a sacar castañas del fuego alojando
turistas en sus viviendas.
Porque los grandiosos planes constructivos estatales para el turismo son
para el año 2020 o 2030, mientras que ya los turistas americanos
comienzan a poner en crisis los mitos de una isla bellísima en las
postales de colores y la propaganda oficialista, pero que hoy está
destruida por más de medio siglo de "revolución". Y eso que la cantidad
de turistas americanos que ahora llegan al país está limitada por las
restricciones del embargo.
En Pinar del Río la súplica del régimen a los privados fue explícita.
Las capacidades estatales están vendidas, y no dan abasto. Viñales, por
ejemplo, y sus alrededores, se pueblan de "casas particulares" al
servicio del turismo, versiones de las "bed and breakfast" (cama y
desayuno) americanas. Y no dan abasto. Si comenzara realmente una
avalancha de turistas como la que se espera cuando se eliminen todas las
restricciones del embargo, tal vez veamos hasta a Machado Ventura
rentando oficinas con baño en el Palacio de la Revolución.
Pero la crisis no se limita a las instalaciones habitacionales.
Construyen hoteles, pero las calles y aceras aledañas están repletas de
huecos peligrosos para conducir o caminar por ellas. Los medios para
recoger basuras están desbordados, o simplemente no aparecen. Y el agua
potable no es algo que abunde en zonas de La Habana Vieja y Centro
Habana, donde siguen construyendo instalaciones turísticas. Por no
hablar de Santiago de Cuba y su escasez crónica de agua en la ciudad, a
pesar del acueducto construido a la carrera y las promesas de Raúl
Castro de que eso se resolvería. Las ofertas de alimentos y bebidas al
turismo son muy superiores a las disponibles para los cubanos en las
calles, pero distan mucho de las existentes en instalaciones de 4 o 5
estrellas en Cancún, Bahamas, Punta Cana, o cualquier isla del Caribe.
En Cartas desde Cuba el periodista Fernando Ravsberg narra quejas de un
turista "rioplatense" de unos 40 años, en el legendario Hotel Comodoro,
de Miramar, el pasado fin de semana: "llegué con un bebé, tuve que subir
4 pisos por las escaleras, cargando mis maletas, y cuando entré a la
habitación estaba sin hacer y sin agua".
Las condiciones higiénico-sanitarias del país son alarmantes. En las
últimas semanas, tras una batida a los focos infecciosos en todo el país
utilizando militares y policías para reforzar los esfuerzos de salud
pública, la situación mejoró, pero los peligros no están eliminados ni
mucho menos. Y aunque en Varadero, buque insignia del régimen para el
turismo de sol y playa, no se ha informado que existan epidemias, en
Cárdenas, a 10 millas (16 Km.) de Varadero y con muchos habitantes de
esa ciudad trabajando allá, la situación es difícil y los problemas
sanitarios son bastante complejos.
No hablemos de Internet, elemental en el mundo contemporáneo. Aunque
exista en los hoteles, lenta y cara, al salir de ellos los turistas
quedan virtualmente desconectados del mundo. No pienso en las
frivolidades de divas anodinas quejándose de no poder postear selfies y
sandeces, sino en periodistas desconectados que comprueban con estupor
haber regresado a la Edad Media caminando por La Habana, Holguín,
Cienfuegos o Camagüey. Las zonas wi-fi que el régimen dice tener o que
tendrá en el país son intrascendentes. En cualquier complejo de
edificios de Hialeah funcionan más conexiones WiFi que todas las que
tiene la dictadura en la isla jurásica.
No creo que los turistas americanos en Cuba, muchos de los cuales no
hablan español, inviertan demasiado tiempo conversando con cubanos de a
pie para explicarles cómo funcionan la democracia o el Estado de
derecho. Preferirían, naturalmente, disfrutar mojitos y daiquiríes,
caminar La Habana Vieja, bañarse en playas cubanas o pasear en
"almendrones".
Sin embargo, espectáculos como la filmación en La Habana de la serie
Fast and Furious, con su despliegue de velocísimos autos modernos,
acrobacias al timón, y hasta helicóptero, así como los sustanciales
cobros de cubanos participantes en el apoyo a la filmación, comparados
con lo salarios de médicos, ingenieros o profesores, hacen más mella en
la supuestamente monolítica ideología revolucionaria que todo lo que
puedan explicar los turistas a los cubanos.
Lo mismo podría decirse del desfile de Chanel en La Habana y los alardes
de los herederos de la tiranía, a pesar de la evidente discriminación
contra la población cubana, o precisamente por ello. O del crucero que
después de más de medio siglo unió Miami con la isla. O de la próxima
filmación de Transformers que dicen se realizará pronto. Y de muchas de
las cosas que vendrán después.
Simplemente, el genio salió de la lámpara, y no hay manera de hacerlo
entrar de nuevo.
El régimen, con sus carencias materiales y comején en su ideología, está
preocupado.
No por estar desnudo, sino porque todos saben que lo está.

Source: Turismo en Cuba cuando el rey está desnudo - Artículos - Cuba -
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