Monday, June 18, 2012

Cuba: bajos salarios y altos precios

Cuba: bajos salarios y altos precios
Lunes, 18 de Junio de 2012 03:42
Escrito por Arnaldo Ramos Lauzarique

Cuba actualidad, Cerro, La Habana, (PD) El abusivo régimen cubano
mantiene a la población en una dicotomía insoportable: con un salario
medio irrisorio de 0,58 dólares diarios -por debajo del nivel
internacional de pobreza-, pretende mantener los precios a niveles
internacionales.

Se puede segmentar a la población en tres grupos, con distintos ingresos
y por tanto con diferentes niveles de vida, pero todos afectados por
igual por los altos y arbitrarios precios. El más vulnerable es aquel
que depende exclusivamente de salarios, pensiones, o de la asistencia
social; que comprende alrededor 7 160 000 habitantes y 2 329 000
familias -unos dos tercios de la población-, que es el que dispone
solamente de 580 pesos mensuales para cubrir las necesidades de una
familia promedio, que en Cuba asciende a 3,07 personas.

Al cerrar el año 2011 la cuota normada apenas cubría unos trece días de
deficiente alimentación, por lo cual las familias debían recurrir para
completarla a los mercados agropecuarios y de divisas, a precios
"liberados" –o sea, más caros-. Pero después de cubrir otras necesidades
elementales como pagos de electricidad y teléfonos, deudas de efectos
electrodomésticos, artículos de higiene y del hogar; a éstas familias
apenas le quedarían unos $ 260 (poco más de 10 CUC) para cubrir las
necesidades alimentarias más perentorias, que a los precios del mercado
requerirían no menos de $ 450 (18 CUC).

Pero transcurridos cinco meses de 2012 la situación se ha agravado para
todos los grupos familiares. El nivel de los salarios y pensiones se ha
estancado, mientras los precios crecen día a día. Los ingresos en
divisas de los dos grupos de familias con mayores ingresos han
disminuido al reducirse las remesas y la actividad de las corporaciones
extranjeras, lo cual ha provocado una disminución de la masa de dinero
en circulación, y por tanto, se han reducido los ingresos de los
trabajadores privados, que dependen de las compras de la población.

Por doquier se observan establecimientos de cuentapropistas
-carretilleros, bici taxistas y otros trabajadores formales e
informales- esperando por clientes que cada vez se hacen más escasos.
Incluso la persistente bolsa negra ha reducido su actividad y no
precisamente por la habitual persecución. Los gastos de transporte han
aumentado al tener que recurrir la población con más frecuencia a los
taxistas privados ante la grave crisis del transporte urbano.

Los precios en las tiendas de divisas han crecido persistentemente y sin
previo aviso, además de que se hace evidente el desabastecimiento de
artículos de gran demanda, como los materiales de construcción. La
prensa oficial se ha tenido que dar por enterada de esa situación, pero
sin profundizar en sus causas ni ofrecer soluciones.

Detrás de todo ello está la grave situación económica del país, que ha
ido degenerando en la medida en que se reducen los recursos provenientes
de Venezuela y se toman medidas de ahorro forzoso ante lo que pueda
ocurrir allí. Pero lo peor no ocurre en el orden externo, sino en el
interno: el régimen no quiere enfrentar el problema con medidas de
liberalización que serían la única alternativa para salir de la crisis
actual y de la catástrofe que se avecina.

Ya se ha hecho evidente para el grueso de la población, que es necesaria
una apertura hacia la economía de mercado que propicie un amplio acceso
a créditos externos; la atracción masiva de inversiones extranjeras
directas, con las garantías jurídicas necesarias a los inversores; la
eliminación del Estado como intermediario empleador; la libre
contratación de mano de obra; la promoción de las empresas privadas a
pequeña y gran escala; el traspaso de las ineficientes empresas
estatales al sector privado; la entrega de tierras en propiedad, sin
limitaciones para su uso; el comercio libre; y el incremento del dinero
en circulación, con el otorgamiento de créditos a bajos intereses para
el fomento agropecuario, el comercio y también la reparación,
remodelación y construcción de viviendas.

Solo la implementación de este paquete de medidas permitiría el
establecimiento de una moneda única y así lograr que los ingresos en
general y los salarios de los trabajadores en particular guarden
relación con la oferta de productos y servicios.

Una economía eficiente requeriría liberalizar también el comercio
exterior y dejar de tener como centro de éste la sustitución de
importaciones. Los tres problemas sociales básicos que hoy ahogan y
extenúan a la población, son la alimentación, la vivienda y el
transporte, y ninguno de los tres se puede resolver sin incrementar la
importación de materias primas, de materiales de construcción, de
equipamiento, de combustibles y de alimentos que no se pueden producir
eficientemente en el país.

En una primera instancia las importaciones deberán crecer
aceleradamente, lo que requeriría el financiamiento adecuado, lo cual se
atenuaría en la medida en que se logre superar la descapitalización
existente en la industria, la agricultura, el transporte y el resto de
las actividades del país.

Aparentemente todo lo expuesto se refiere a la economía, pero nada de
ello es posible sin una transformación política radical. La satrapía que
desgobierna al país no está dispuesta a tomar las medidas que
equivaldrían a su suicidio como grupo dirigente y por lo tanto las
soluciones no llegarán por allí. Pero llegarán.

Para Cuba actualidad: primaveradigital@gmail.com

http://primaveradigital.org/primavera/economia/51-economia/4349-cuba-bajos-salarios-y-altos-precios.html

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